Nuestra llegada a Moscú fue mas complicada de lo esperado. Nada mas bajar del avión el tiempo no tuvo clemencia con nuestro viaje y nos obsequió con un gran chaparrón. Mal empezamos. Esto, por si mismo, no debería ser ninguna contrariedad grave. Pero unida al hecho de que optamos por coger un autobús, en pro del presupuesto, nos enseño lo que es un atasco moscovita. Varios kilómetros de autovía de 3 carriles colapsada.